Aprovechando la temporada más terroríficamente divertida del año, nuestros alumnos disfrutaron de una actividad muy especial que unió naturaleza, aprendizaje y cocina. Para comenzar, bajamos al huerto escolar para recoger una enorme calabaza que habíamos cultivado con mucho cuidado durante los últimos meses.
Después, nos pusimos el delantal y nos convertimos en auténticos chefs. Entre todos, vaciamos las calabazas y preparamos unas deliciosas magdalenas, trabajando habilidades como la colaboración, la motricidad fina y la autonomía de una forma divertida y motivadora.
¡Misión cumplida! Calabazas vaciadas, magdalenas preparadas y, sobre todo, una mañana muy productiva.
¡Así dimos bienvenida a Halloween en el Colegio El Pino de Obregón!